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The voices and keywords are in Spanish, as they appear in the sources.
Data gathered from public conversations and estimated by AI. Source: the story's context (no usable data from X).
La Nación10 min read

AI estimate · 80% confidence
Main framing
Center 80%
Center · estimated by AI · 80% confidence
The estimate comes from analyzing the story's text: which sources it quotes, which facts it highlights and what language it uses.
An AI model reads the story and estimates how much of its framing leans left, center or toward a libertarian view. The three percentages add up to 100.
This is an AI-generated estimate, not an objective judgment.
Generated on · 1 min read
AI summaries may contain errors.
The article offers a balanced view of the conditions for entrepreneurship, mentioning both the favorable changes initiated by Milei's government and the persistent obstacles faced by businesses. It specifically cites the decline in the number of companies and the unequal context among sectors, avoiding any extreme criticism or praise of the current administration.
AI summary
Since Javier Milei took office, the conditions for starting a business in Argentina have changed, with measures like the relaunch of Simplified Joint Stock Companies and increased deregulation. However, despite these improvements, the total number of companies has decreased since his assumption, indicating that the creation of new businesses is unequal across different sectors.
While the startup ecosystem is evolving positively, many traditional SMEs continue to face significant obstacles such as declining consumption and financing issues.
Generated by AI from the original story in Spanish.
Desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, el mensaje hacia el sector privado cambió de tono: menos Estado, más libertad para hacer negocios y un discurso explícitamente orientado a atraer inversiones. Esa mirada también se tradujo en algunas medidas de desregulación. El RIGI y los cambios en materia laboral apuntaron principalmente a las grandes compañías, pero hubo señales dirigidas a emprendimientos más pequeños, como el relanzamiento de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) y la creación de la figura del trabajador independiente con colaboradores.
Las SAS, de hecho, son un buen ejemplo de los cambios en las condiciones para crear una empresa. La figura fue creada en 2017 por la Ley 27.349 de Apoyo al Capital Emprendedor, con la promesa de que un emprendedor pudiera constituir una sociedad de manera digital, rápida y a menor costo que una sociedad anónima tradicional. Durante el gobierno de Alberto Fernández, sin embargo, la Inspección General de Justicia (IGJ) modificó el régimen y frenó su utilización. En abril de 2024, la IGJ volvió a habilitarlas y estableció un procedimiento para constituirlas en un plazo de hasta 72 horas.
El proceso de simplificación continuó en septiembre último, cuando la IGJ derogó 33 artículos de distintas resoluciones y eliminó requisitos que consideró innecesarios para la registración. Entre los cambios se encuentra la eliminación de la precalificación profesional obligatoria, una mayor flexibilidad para definir el objeto social y la posibilidad de contar con una sede electrónica complementaria.
A eso se sumaron otros cambios que impactaron sobre la operación cotidiana de las empresas, como la caída de la inflación y, para determinados sectores, la eliminación de algunas trabas a las importaciones. El nuevo escenario macroeconómico permitió trabajar con mayor previsibilidad en algunos aspectos, aunque no borró otros obstáculos: cuestiones como la caída del consumo y las dificultades para acceder al financiamiento todavía pesan sobre buena parte del entramado productivo.
Pero una cosa es que las condiciones para hacer negocios parezcan haber cambiado y otra es que eso se traduzca en más empresas. Por ahora, los números no muestran ese resultado. Según el Monitor Mensual de Empresas de Fundar, elaborado a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en junio de 2026 había 481.015 empresas en el país, 31.342 menos que en noviembre de 2023, el último mes completo antes de la asunción de Javier Milei. Eso representa una caída del 6,1%. Solo en junio -último dato disponible- dejaron de existir 709 empresas y se acumularon 17 meses consecutivos de descenso.
La foto, de todos modos, no es igual para todos. De los 18 sectores analizados por Fundar, nueve crecieron y nueve cayeron en la comparación mensual de junio, mientras que 14 registraron una baja interanual. Servicios administrativos y servicios personales estuvieron entre los que más crecieron, mientras que alojamiento y gastronomía fue el sector más golpeado en ese mes. La pregunta, entonces, no es solo si es más fácil emprender en la Argentina, sino para quién y en qué tipo de actividad: mientras las pymes de sectores tradicionales enfrentan una realidad, el ecosistema de startups tecnológicas se mueve con otras reglas y, además, atraviesa un cambio que no viene de la política local sino de la irrupción de la inteligencia artificial.
Original excerpt in Spanish. The content belongs to La Nación.