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La Nación4 min de lectura

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Dos empresas agropecuarias familiares, una de Santa Fe y otra de Córdoba, se incorporaron a una red de productores que trabajan con nuevas tecnologías y prácticas agrícolas para mejorar la producción y cuidar los recursos naturales. Se trata de Agropecuaria Las Cañadas, de la familia Bruno, ubicada en Susana, cerca de Rafaela, y del establecimiento San Lorenzo, de la familia Mosso, en Río Cuarto. Ambas se sumaron al programa ForwardFarming Members de Bayer, que ahora cuenta con 16 productores en la Argentina.
La iniciativa, lanzada en 2024, reúne a establecimientos de distintas regiones del país para probar tecnologías y prácticas de agricultura regenerativa en condiciones reales de producción. El objetivo es conocer sus resultados, mejorar el uso de los recursos y compartir las experiencias con otros productores. “No buscamos que todos los Members hagan lo mismo. El valor de la red está justamente en tener productores, ambientes y desafíos diferentes”, explicó Matías Flynn, líder de Sustentabilidad de Bayer Crop Science Cono Sur.
Según señaló, cada experiencia permite conocer mejor las necesidades de los productores y evaluar nuevas herramientas. “Innovar también es animarse a incorporar nuevas herramientas, ver qué sucede en el lote y aprender de esos resultados”, precisó.
En Susana, provincia de Santa Fe, la historia de la familia Bruno en el campo comenzó en 1885. Durante buena parte de su trayectoria, el establecimiento estuvo dedicado a la producción animal, principalmente a la lechería y la ganadería. Sin embargo, a fines de la década de 1990 inició una transformación hacia la agricultura y actualmente Las Cañadas se dedica exclusivamente a esa actividad.
Con los años, la empresa incorporó herramientas de agricultura de precisión, siembra y fertilización variable, además de plataformas digitales que permiten reunir información de los lotes y mejorar las decisiones de manejo. Desde hace aproximadamente tres años también mide la huella de carbono del cultivo de soja, una herramienta que permite conocer las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su producción.
En paralelo, el establecimiento mantiene rotaciones de cultivos y esquemas de reposición de nutrientes para conservar o aumentar la materia orgánica del suelo. Entre los próximos pasos está la incorporación de cultivos de servicio, con los que busca reducir los problemas de erosión hídrica y mejorar la cobertura del suelo. La incorporación a la red permitirá a la familia probar nuevas tecnologías en su propio sistema productivo e intercambiar información con otros establecimientos.
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.
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Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
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