Quién domina la conversación
- Gobierno
- 15%
- Izquierda / oposición
- 55%
- La calle
- 30%
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.
Página/125 min de lectura

Estimación de IA · confianza 90%
Se cumple inexorablemente el clásico axioma político: el ajuste al “gasto” social, educativo, en salud y cultura solo funciona con coerción ideológica-comunicacional y represión a la movilización y protesta democrática de vastos núcleos del pueblo. En este dogma, traído a la actualidad de Milei, Macri, Bullrich y los JP Morgan boys, se sintetiza el mentado transformismo de “batalla cultural”, malversando la idea auténtica de Antonio Gramsci, complementada con cuerpos represivos y policías infiltrados que atacan a la propia fuerza, a la vista de las cámaras de TV, que muestran imágenes del caos, del que culpan a estudiantes universitarios y secundarios, a profesores/as, rectores y a militantes de organizaciones sociales, políticas y culturales.
Al periodismo que registra los acontecimientos lo incluye entre los “terroristas desestabilizadores”. El objetivo político es la destrucción de la educación pública: la escuela primaria con sus maestras/os, los institutos terciarios y los profesores, las universidades con sus docentes, decanos y rectores, y el sistema científico y sus investigadores. Esta conducta expresa un reaccionarismo oscurantista de carácter pre Sarmiento, pre liberal, pre izquierda y pre peronista, en suma, negador de la Ley 1420. Lo cierto es que, mientras se dirimen debates ideólogos y transfuguistas parlamentarios, su contraste: la valorable conducta del Bloque dirigido por Germán Martínez.
La grotesca teatralización del malvinerismo presidencial hace agua por todos los agujeros de su propia formulación. El Gobierno argentino, siguiendo con su fidelidad irrestricta al imperialismo de Donald Trump, se abstuvo en el voto del proyecto contra las formas actuales de colonialismo en la comisión de descolonización de la ONU. Venía de votar en contra de la resolución del organismo que declaró al esclavismo como “el crimen más grande contra la humanidad”.
Queda claro que Argentina vota a favor del colonialismo y esclavismo en pos de un alineamiento pasivo e incondicional con la potencia hegemónica y seguidismo diplomático con el occidente liderado por Estados Unidos y el Israel de Netanyahu, quienes no trepidan en desplegar el genocidio en Gaza. Los exministros Jorge Taiana y Daniel Filmus rechazaron la postura del Gobierno argentino, señalando la contradicción insalvable entre la defensa de nuestra soberanía y las posturas en la ONU.
Filmus declaró que los aliados históricos de nuestro país, en cambio, votaron a favor, de allí que se debiera privilegiar nuestra causa histórica de Malvinas, sosteniendo las tradicionales posiciones concordantes con tantos países que nos apoyan. Coincidentemente, el Gobierno chino decidió rechazar la intromisión de Estados Unidos en América Latina y el Caribe, convocando a potenciar el multilateralismo. En ese marco criticó “firmemente el bloqueo a Cuba por parte de la administración Trump”.
El comunicado impugna el injerentismo de “cierto funcionario estadounidense (el embajador Lamelas) que continúa sus ataques al Partido Comunista Chino y a su Gobierno”. La confrontación quedó expuesta públicamente.
Extracto. El contenido pertenece a Página/12.
Pulso Real en X
Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.