Mantenete informado. Mantenete equilibrado.
Recibí las noticias principales y el análisis de encuadre en tu correo.
Recibí las noticias principales y el análisis de encuadre en tu correo.
Página/124 min de lectura

Estimación de IA · confianza 80%
Él, que supo ser un “fenómeno barrial” observado por todo el mundo, retratado en las principales revistas, respetado y seguido por todos los líderes del mundo libre; él, que supo ser el presidente que con su sola presencia hace que otros ganen elecciones por todo el mundo y revierte resultados irremontables, él que sufre el escarnio de los envidioso por ser alguien mucho más inteligente que toda la población de su país (todo esto, basado en sus dichos), él, justamente él, no ganó el Premio Nobel de Economía. Pero Javier Milei -de él se habla aquí- no se amilanó. Y lo volverá a intentar, según explicó su exasesor Demian Reidel.
La Real Academia Sueca de Ciencias le otorgó este lunes el Premio Nobel de Economía 2026 a los estadounidenses Robert Hall y Michael Woodford por sus aportes a los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica. Pero eso no es lo importante para el presidente argentino. Lo importante es que no se lo otorgaron a él.
Ante un evidentemente fatigado Eduardo Feinmann, Milei explicó los detalles del “paper” en el que viene trabajando para ganar el Nobel y en sus palabras dejó entrever los sinsabores de un premio que no le reconocen. “Nosotros con el doctor Reidel hicimos un paper que tiene tres contribuciones significativas para el crecimiento económico”, afirmó Milei durante la entrevista radial, en la que aseguró que el trabajo que hijo recibió elogios de los economistas Xavier Sala Martín y Philippe Aghion, este último distinguido con el Nobel de Economía en 2025 (no como Milei).
El presidente argentino dijo que están avanzando con la investigación académica paso a paso: “Hicimos toda una ronda de presentación del paper, una ronda académica. Ya tenemos todas las correcciones, ahora vamos a tratar de enlazar con mis viajes, la presentación en universidades”, detalló. Y allí encontró la explicación a que todavía no le hayan dado el Nobel: es porque el trabajo todavía no está terminado.
“No lo merezco... al menos por hoy”, respondió el Presidente, demostrando así la humildad que lo caracteriza en cada una de sus intervenciones y en los memes en los que se representa con muchos menos músculos de los que tiene en la vida real.
El escrito se llama “Minimum Viable Scale” y lleva la firma Milei y Reidel, aunque pocos pondrían las manos en el fuego por la autenticidad de su contenido. El Presidente presentó una versión durante su última participación en el Foro Económico Mundial de Davos.
Extracto. El contenido pertenece a Página/12.


