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Una muestra de ese fenómeno es que no existe ningún dirigente territorial con peso específico propio que avale la candidatura de Hernán Lacunza. Ni siquiera Ritondo, jefe del bloque de diputados nacionales, que ocupa una silla en la mesa política con LLA junto a Fernando de Andreis. Esa interlocución difusa en el macrismo, sumada al tironeo entre primos por el control de los resortes de gobierno en la Ciudad, potencian la interna en el PRO y queda a merced de Karina y sus laderos, Martín y "Lule" Menem.
Karina Milei y Mauricio Macri habían reseteado su conflictivo vínculo con un llamado de unos 30 minutos, pero desde la cuarta reunión de la mesa bilateral LLA-PRO, hace casi tres semanas, no se registró un nuevo encuentro en Casa Rosada. En la última reunión, la cuarta celebrada el 24 del mes pasado, Ritondo y De Andreis incluso reconocieron que estaban lejos de un acuerdo electoral. Aun así, la agenda parlamentaria había funcionado como sustituto del entendimiento político: los macristas acompañaron la reforma del Banco Central y valoraron los cambios que el Gobierno introdujo en el dictamen de discapacidad.
El problema es que la mesa fue siempre un artefacto de tercerizados. Ni Macri ni Karina Milei participan directamente de las conversaciones lo que se vuelve una desventaja cuando hay que decidir. Y en el PRO hoy conviven demasiadas voces con pretensiones de gestionar en nombre de un partido sin conductor.
El Presupuesto 2027 expuso la fragilidad del acercamiento. El capítulo VI derogaba parcialmente la ley de Emergencia en Discapacidad y eliminaba los aranceles únicos del Nomenclador de Prestaciones Básicas. El ajuste no solo incomodó a los aliados: la propia Patricia Bullrich dijo que el tema no se había discutido en la mesa política oficialista.
Para el PRO, que quiere mostrarse como aliado colaborativo y no como furgón de cola, el recorte fue una oportunidad de reforzar su perfil. El macrismo tampoco respaldaba la versión original del texto. La solución llegó por una vía poco amable para el ala económica del Gobierno: un dictamen negociado por Martín Menem con el aval de Karina, que reunió 42 firmas de LLA, PRO y UCR y generó incomodidad en Luis Caputo.
Si el Presupuesto fue un conflicto de coyuntura, la Ciudad de Buenos Aires es la disputa de fondo. Allí el PRO gobierna desde hace dos décadas y LLA ya no se conforma con ser socio menor. La presidenta de LLA porteña, Pilar Ramírez, una dirigente de la confianza de Karina, llegó a decir que ni siquiera se sabe si compartirán el proyecto de Ciudad, y recientemente aseguró que este es el último presupuesto que presentará Jorge Macri. También le reclamó que reconozca el "copyright" de iniciativas libertarias.
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Se enfatiza la falta de acuerdo entre las facciones del PRO y la aparente ventaja de Karina Milei. El uso de términos como 'conflictivo' y 'desventaja' sugiere una crítica hacia la falta de liderazgo en el PRO, pero también se menciona el esfuerzo de los macristas por mostrarse colaborativos.
Extracto. El contenido pertenece a Ámbito.



Política · Página/12