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Estimación de IA · confianza 85%
Con la recesión instalada, caída del consumo, salarios perdiendo contra los precios y dólar intervenido, la inflación de 1,9 por ciento en septiembre que dio a conocer el INDEC en las últimas horas no sólo representa una suba de 0,2 por ciento contra agosto, sino además supone un IPC demasiado alto para semejante crisis y cada vez más lejos del “0″ que pronosticó el presidente Javier Milei. Las mismas consultoras del mercado advierten que es muy difícil romper la inercia destacando, además, que esto se da en una economía que no camina. Y advierten que en octubre pegarán carne y combustibles, redundando en un IPC igual o mayor que el de septiembre.
A esta altura, el modelo libertario otorga una certeza: se intentó bajar la inflación con ajuste y lo que se terminó rompiendo es la economía, con precios que siguen sostenidos. Eso obliga a la pregunta, que es la que se hace todo el mercado, de si el modelo económico, a esta altura, tocó techo o fracasó en el aspecto micro.
Mientras tanto, desconectado de la realidad y negando los números de INDEC, Milei salió a festejar: “seguimos domando a la inflación”, reza una imagen de él en su cuenta de Instagram, acompañado por el 1,9 por ciento, que es una suba, no una baja.
En general, la tendencia de la inflación continúa en un vaivén iniciado en julio (2,1%). A partir de ese mes se registraron aumentos y descensos en la tasa inflacionaria. El dato más bajo, en lo que va del año, sigue siendo el 1,7% obtenido en agosto; del otro lado se ubica marzo (3,4%).
Del total de las doce divisiones, cinco finalizaron por encima del IPC. La de mayor variación fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,1%), seguida de Educación (3%). El tema tarifario es central para contar la historia de la no desinflación de Milei: si el Gobierno decidiera moderar los aumentos a privatizadas de servicios, la inflación sería menor. El asunto allí parece ser que el modelo económico está seteado, precisamente, para darles correcciones favorables a esos sectores, en detrimento del gasto de la sociedad en esos servicios esenciales.
Continuando con el detalle por rubros, un escalón debajo estuvieron Comunicación y Salud, con 2,5% y 2,4% respectivamente, y en último lugar Alimentos y bebidas no alcohólicas (2%).
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Economía · Página/12