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Clarín8 min de lectura

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El envión final contra las PASOA contrafrente de una mesa del litio que los reunió en Jujuy los opositores más amigos del gobierno se concertaron el jueves para blindar el apoyo a la suspensión de las PASO. Alfredo Cornejo y Carlos Sadir radicales y Raúl Jalil peronista “del interior” se apartaron de los industriales de ese negocio para resolver a solas una respuesta al pedido del Gobierno de que en la última semana de este mes se esté aprobando en el Congreso la reforma política que incluye la suspensión de las primarias PASO.
Este trío representa la bisagra decisiva que tiene el gobierno para imponer la cláusula que Javier Milei cree que lo hará competitivo en las presidenciales del año que viene. Ocurrió en el hotel Alto La Viña santuario de conspiraciones de alto relieve como aquella discusión a los gritos entre Mauricio Macri y Gerardo Morales que terminó de abrochar la creación de Juntos por el Cambio en 2015. Esa vez el jujeño se enardeció cuando Mauricio deslizó un comentario ácido sobre Alfonsín.
Ahora los dos gobernadores radicales coincidieron con el peronista Jalil en que: 1) las PASO son una herramienta que le sirve más que nada al pejotismo liderado por el AMBA para organizarse para las elecciones del año que viene. Nosotros coincidieron los dos radicales no estamos en condiciones de llamar a unas PASO como hicimos en 2015; 2) el gobierno de Milei está dispuesto a pagar lo que sea con tal de bajar las PASO. Para los gobernadores es un momento ideal para reclamar lo que quieran a cambio de ese apoyo.
Lo prueba que el propio Luis Caputo esté reconociendo ante quien quiera escucharlo que la política domina la economía. Es una conversión notable de quien creía hasta ahora que la economía domaba a la política. El gesto importa porque resquebraja la confianza del oficialismo en que si le va bien en la economía puede ganar elecciones.Milei sin estrategiaNo terminan de saber otras razones de fondo aunque asumen que el único propósito es sacarles a los partidos políticos (algo que no tiene Milei salvo ese grupo de WhatsApp que es La Libertad Avanza) una herramienta electoral que les conviene y les facilita la vida.
El Gobierno no tiene otra estrategia que esperar que se repita la magia de 2023 y reedite una nueva situación de balotaje. Consiste sencillamente en volver a ser el candidato del electorado de centroderecha que construyó Juntos por el Cambio en 2015 pero con otros protagonistas como tránsfugas del macrismo y el radicalismo -fueron elegidos en 2023 como opositores y se reviraron hacia el oficialismo- un menemismo residual y un excipiente de ultraderecha tan marginal como ese menemismo.
Para completar la jugada es necesario que Milei sea el único candidato del espacio de centro derecha y que a ninguno de sus contrincantes que le sobran en ese espectro de opinión se le ocurra competir por la candidatura. En una operación de pinzas promueve a través de sus voceros oficiales y oficiosos la ilusión de que Cristina Kirchner sea su contendiente el año que viene. Imaginan que les conviene que el cristinismo extremo insista en su postulación aunque la justicia la inhabilite.
Extracto. El contenido pertenece a Clarín.

Política · Página/12


